Vivir con lo Justo, te contamos nuestra experiencia

Vivir con lo justo es un reto mucho más fácil de lo que puedes imaginar, preparando nuestro viaje nos ayudó mucho un interesante artículo que encontramos en el blog Súper Hábitos, su autora Lucía Serrano nos comparte con detalle su experiencia de viajar durante un año de forma minimalista.

 

vivir con lo justo

 

En uno de los primeros artículos del blog contamos como nos deshicimos de la gran mayoría de nuestras pertenencias personales, no llegamos hacer un recuento si eran más de 100 cosas o menos de 100 cosas, pero llegando al primer aniversario de nuestra aventura, aquí va nuestra experiencia.

 

Nada echamos en falta

Es la idea principal que queremos transmitir, de todo lo que dejamos para vivir con lo justo y necesario no hemos echado nada en falta, ninguna necesidad en recuperar algún objeto de los que dejamos.

Como bien comenta Lucía en su artículo, este proceso de simplificar te ayudará en otras facetas de tu vida, aprender a vivir con lo justo en tu día a día es el inicio para una vida sin anclajes ni lastres de ningún tipo, y no solo hace referencia a lo material.

Muchas dudas nos surgieron cuando fuimos dejando cosas y objetos que nos habían acompañado durante mucho tiempo a lo largo de nuestra vida, con seguridad la mayoría no las utilizamos, y cuando lo hicimos no fue por un prolongado espacio de tiempo, simplemente lo “guardas”.

Ahora, en los alberos de este primer aniversario, podemos afirmar con total rotundidad que todos aquellos objetos no eran más que un lastre en nuestras vidas.

Iniciamos nuestro viaje con un Road Trip por la costa oeste de EE.UU., en el solo llevamos dos maletas facturadas y dos mochilas de mano, con este equipaje recorrimos toda la costa oeste durante más de dos meses de un lado para otro.

Pues bien, al llegar a España, cuando nos mudamos a residir durante unos meses a Nerja (Málaga), todavía conseguimos aligerar aún más el equipaje.

Mencionar que este reducido “inventario”, incluímos toda la electrónica que nos rodea hoy en día, un portátil, móvil, una cámara de fotos, ebook y tablet; y todo esto por duplicado, ya que cada uno disponemos de nuestros propios dispositivos. Incluso con estos dispositivos se puede aligerar espacio utilizando cargadores compatibles en lugar de un cargador para cada equipo.

 

Respecto a la ropa

Prendas Polivalentes y el Truco de la cebolla

 

Es una de las claves, al viajar puedes pasar de zonas frías a otras cálidas, en ocasiones en intervalos de tiempo que se pueden solapar, por eso la ropa debe ser polivalente. Solo en climas extremos se hace necesario ropa técnica específica, en temperaturas por debajo de 5 grados, o en temperaturas superiores a los 35 grados centígrados.

Un pantalón que se puedan quitar las perneras se convierte en unas bermudas, y una camiseta de verano pasa a ser una prenda interior debajo de una camisa. La ropa de más abrigo, como polares, deben ser con cremallera para quitar y poner de forma rápida. Esto es lo conocido como el truco de la cebolla.

 

Aquí una síntesis de nuestro equipaje:

Conjunto

  • 2 mochilas de 20 litros para viajes cortos
  • 2 bidones de agua de 1,5 litros
  • 1 linterna
  • Artículos de higiene y medicinas

Individual

  • 2 toallas (pequeña y grande)
  • 3 pantalones desmontables
  • 7 camisas o camisetas
  • 2 polares térmicos
  • Ropa interior para una semana
  • Bufanda
  • Pares de guantes (finos y gruesos)
  • Abrigo impermeable
  • 3 pares de calzado: trekking, deportivas y playeras

 

Por Internet existen muchos vídeos tutoriales con trucos para empacar una maleta y maximizar el espacio, desde cómo organizar el contenido de la maleta o mochila, a cómo doblar camisetas, pantalones, calcetines, etc. para ocupar menos espacio y por consiguiente poder llevar más unidades.

Lo ideal es invertir en ropa de calidad, sobre todo la exterior, como un buen abrigo impermeable y transpirable, te evitará cargar con ropa accesoria en zonas o épocas de más frío. El resto de ropa la compramos en el lugar donde vayamos a residir.

 

vivir con lo justo

 

Hace años que dejemos de viajar con mochilas, los años no pasan en balde para la espalda…  en función del viaje que vayamos a realizar utilizamos unas u otras. Para viajes cortos de una semana solemos apañarnos con la maleta de cabina, en viajes de más de un mes o un cambio de residencia, es decir, empaquetamos todo lo que tenemos, dos maletas medianas de 70 centímetros, las que facturamos.

En cualquier ciudad existen lavanderías donde ir lavando la ropa, o en su defecto reponer lo que pueda faltar. En estancias de larga duración, o cambios de residencia, buscamos apartamentos amueblados con lo indispensable, el resto de enseres que puedan hacer falta se encuentran fácilmente en bazares y centros comerciales.

Como mencionamos anteriormente, nos embargaron un mar de dudas si hacíamos lo correcto al  desprendernos de todo, incluso barajamos la posibilidad de guardar todo en un trastero, “por si acaso”, pero decidimos dar un paso adelante y despedirnos para siempre de todo, hoy por hoy estamos muy satisfechos de la decisión.

Por último agradecer a Lucía Serrano lo compartido en su artículo, además de algún que otro correo que intercambiamos, sin duda fue un motivación extra en nuestros inicios, que nunca son fáciles.

Te animamos que observes todo lo que te rodea en tu casa, seguro que tienes identificados objetos que no precisas, pero si ahondas un poco más, esta lista se puede incrementar sustancialmente.

Rafael & María

 

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