Como NO viajar por la Costa de Portugal

Hoy recordamos el itinerario por la costa de Portugal que realizamos en el año 2013, un recorrido que nos dejó un mal sabor de boca, como relatamos unos párrafos más adelante. La idea del viaje era ir bordeando la costa para visitar algunos faros.

 

Advertencia

Para circular por las autopistas y vías rápidas de Portugal se requiere pagar un peaje

aquí toda la info

 

Por aquella época vivíamos en Salamanca, entramos al país vecino por el pueblo de Guarda, para seguir hasta la ciudad universitaria de Coimbra, patrimonio de la UNESCO.

 

Costa de Portugal

 

Lo más destacado de Coimbra en su universidad, en particular la Biblioteca Joanina, destacan sus frescos y la decoración en madera labrada con incrustaciones de oro.

Si llegas a la torre del reloj, conocida como A Cabra, tendrás los mejores miradores sobre la ciudad.

Otros puntos interesantes son la catedral y el jardín botánico, jardín que fue considerado durante mucho tiempo de los mejores de Europa, hoy en día algo en decadencia.

La visita de Coimbra da para un par de días, nosotros comprimimos la visita en un puñado de horas, la prioridad era llegar cuanto antes a la costa de Portugal, así que retomamos la carretera para recorrer los 110 kilómetros de distancia hasta Nazaré.

Vídeo grabado desde el faro de Nazaré.

 

 

Nazaré es conocido por tener las olas más grandes del mundo, es un santuario para los amantes del windsurf extremo. Pero también es un típico pueblo marinero portugués, con una de las playas más extensas del país, aquí pudimos ver el primer faro, “farol”, como se dice en portugués.

Continuamos viaje con dirección a Lisboa, donde habíamos reservado hotel. Para agilizar el trayecto, tomamos la autopista de peaje para recorrer los 130 kilómetros que nos separaban, dejando por ver algunos puntos de interés, como Peniche, una pequeña península anexa a la costa de Portugal.

Llegamos a Lisboa al anochecer, en lugar de disfrutar de un paseo nocturno por la ciudad, nos quedamos a descansar, los 580 kilómetros recorridos y las seis horas al volante se hacían notar, y al día siguiente tocaba otro itinerario intensivo.

Salimos a primera hora de Lisboa con dirección a Sesimbra, en busca del siguiente faro en la ciudad de Sesimbra. Una ciudad que no tiene mucho para ver, en cualquier caso tampoco hubiéramos tenido demasiado tiempo si queríamos llegar a tiempo a Lagos, donde íbamos a pasar noche.

Sesimbra era una típica villa de pescadores que evolucionó a lugar de vacaciones, poco queda del pueblo pesquero de antaño, ahora está excesivamente masificado por complejos hoteleros y una amplia oferta complementaria en actividades acuáticas, campos de golf etc.

De visita turístico cultural solo tiene el Castillo de Sesimbra, la fortaleza de Santiago y Cabo Espichel.

 

Faro de Sesimbra

 

En Cabo Espichel se puede visitar el Convento y la pequeña ermita al borde del acantilado, Ermida da Memoria, a unos dos kilómetros se llega faro, a la vista parece estar suspendido del acantilado.

Nuestro siguiente objetivo era llegar al faro de Cabo San Vicente, pero antes de llegar encuentras bonitas y tranquilas poblaciones muy típicas de la costa de Portugal, como Sines, Aljezur o Vila do Bispo, ya en el Algarve.

Son poblaciones que no ofrecen nada relevante, pero merece la pena una visita relajada porque son el reflejo de las costumbres y carácter de la costa de Portugal.

 

Consejo

En general el coste de vida en Portugal es económico, un café suele costar 0,50 céntimos y una comida para dos personas unos 12,00€ de media

 

Cabo San Vicente no solo es un extremo de Portugal, también lo es del continente europeo. Los romanos lo conocían como Promontorium Sacrum, un santuario dedicado al dios Saturno.

Se puede visitar la Fortaleza de Sagres, un antiguo emplazamiento militar que tuvo importancia estratégica ya desde las conquistas romanas del continente. A cinco kilómetros se llega al Faro de San Vicente, la visita es gratuita y suele estar bastante concurrido.

Con vistas sobre el océano Atlántico, los días despejados es probable poder ver el paso de cetáceos, y un elevado tránsito marítimo que salen o dirigen al estrecho.

 

Faro Cabo de San Vicente

 

Dado que llegamos a unas horas de mucho sol, las fotos no reflejan la esencia del lugar, en especial las hermosas puestas de sol, que tendremos que ver en otra ocasión…

Poco podemos contar de la población de Lagos, llegamos tarde y con ciertos problemas para encontrar el hotel, se nos hizo de noche y tuvimos el tiempo justo para localizar un lugar donde cenar y retirarnos a descansar, otros 300 kilómetros recorridos en el día.

En el último día nos propusimos recorrer la mayor parte del Algarve que nos fuera posible, saliendo de Lagos en dirección a Faro, pasando por poblaciones como Portimao y Albufeira, esta última muy conocida por la playa de Do Castelo, icono del Algarve y de toda la costa de Portugal.

 

Consejo

No dejes de visitar la playa de Do Castelo, la más conocida del Algarve

 

Una vez en Faro, a cien kilómetros de Lagos, nos dispusimos a una visita rápida de la ciudad después del almuerzo. Una lástima no dedicar más tiempo a la ciudad de Faro, capital del Algarve, con unas calles y plazas bien cuidadas de su casco histórico, o la amplia laguna que separa la ciudad de las playas.

Faro tiene varios museos interesantes, pero sobre todo recorrer sus animadas calles y plazas, o coger una de las embarcaciones que cruzan la laguna para llegar a sus blancas y tranquilas playas.

 

Tavira, Portugal

 

Antes de abandonar Portugal para cruzar la frontera con España, visitamos la histórica ciudad de Tavira, considerada la ciudad más típica del Algarve, por sus coloridas calles y monumentos, el puente que cruza el río que desemboca en la ciudad, así como el gran número de iglesias y palacios.

 

Consejo

No dejes de subir al castillo de Tavira para disfrutar de las panorámicas vistas de la ciudad y playas

 

Además del casco histórico, en Ilha de Tavira (isla de Tavira), están la playa más conocida de esta parte del Algarve, Praia de Tavira. A unos 15 minutos andando, se llega a Praia de Terra Estreita y Praia do Barril.

Emprendemos el camino de regreso a Salamanca, nos quedan 650 kilómetros que recorrer, que con los 140 kilómetros que llevamos recorridos en el día, terminaremos haciendo un total de 790 kilómetros en un día.

¿Te ha parecido un artículo estresante?

Seguro que si, justo la sensación que tuvimos nosotros del viaje, y hemos intentado transmitir con este artículo, prisas por aprovechar al máximo el recorrido e intentar acumular visitas.

Sin duda un gran error!

 

Este viaje marcó un antes y un después en nuestra forma de viajar, hace un tiempo lo comentamos en este artículo.

Aquí cabe más que nunca el refrán “quien mucho abarca… poco aprieta”, en tres días recorrimos 1.800 kilómetros, dejando interesantes lugares por visitar, y los que pudimos ver, estábamos demasiado cansados para disfrutar del momento.

 

Es un claro ejemplo de cómo NO debe ser un viaje!

 

La primera parte del viaje, hasta Lisboa, merecía tres días de dedicación, como mínimo. El Algarve, quizás una semana no sea suficiente para recorrer las hermosas playas y pequeñas poblaciones de esta conocida parte de la costa de Portugal.

Nos gusta la fotografía y apenas tenemos buenas fotos del recorrido. Para hacer fotos aceptables es indispensable localizar buenas ubicaciones y sobre todo evitar las horas de luz intensa, y esto requiere tiempo suficiente para explorar la zona.

De todo se aprende, y aprendimos la lección, ahora nos tomamos los viajes con mucha tranquilidad, sin intentar abarcar demasiado. Es preferible ver menos y captar la esencia del lugar, que acumular “chinchetas en el mapa”.

Viajar te enriquece mucho en todos los sentidos, siempre que vayas con la mente abierta, cuando planifiques tu viaje, no quieras abarcar demasiado, deja tiempo para la improvisación, y recuerda que los lugares no se mueven de sitio, lo que dejes por ver seguirá por mucho más tiempo y tendrás nuevas oportunidades para volver.

Rafael & María

2 Comments

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    • Gracias Ale Rabagao!

      Si creo que todo viajero tiene algún viaje en su memoria que hubiera planificado de otra forma…

      Ya sabes: quién mucho abarca… poco aprieta ?

      Pero todo se aprende, un saludo!

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